miércoles, 7 de enero de 2009

Nuestro comienzo


Hay un dicho que dice "La historia no se puede borrar porque ha sido escrita con hechos que fueron grabados en la mente y el corazón de aquellos que fueron testigos de ello".

Nada puede ser más cierto; y mucho menos de un hecho tan trascendental para los pobladores de la Comunidad Cardón de hace veinte y tantos años como la creación de un albergue o zoológico de animales de nuestra fauna silvestre en pleno corazón del denominado "Campo Maraven".

Me permito narrar estas memorias, pues me considero uno de los involucrados en aquello que al principio y con algo de razón se consideró una aventura pasajera, con los augurios de una vida muy corta.

Como antecedente y para dar comienzo al relato debo decir que en 1984, el centro de la Comunidad Cardón estaba ocupado por una parcela de terreno propiedad del Municipio Carirubana, con una superficie de unas 4 hectáreas aproximadamente, parcialmente cubierta de árboles de diversas especies y edades en precarias condiciones, la cual estaba convertida en un basurero, al no tener un uso definido ni vigilancia de ninguna especie.

Conforme a mis responsabilidades como encargado de proyectos en la sección de Estudios Especiales de la Unidad Civil de Mantenimiento de la Refinería Cardón, a mediados de ese mismo año se requirieron mis servicios para ejecutar un espacio de esparcimiento en el mencionado lugar, de libre acceso para los habitantes y visitantes de la Colectividad. Esta asignación se realizó sin ningún lineamiento ni parámetro, sencillamente se trataba de adecentar esta área y darle un uso más controlado y conservacionista.

Esta petición fue hecha por el Ing. Gustavo Rivera, para entonces Gerente de Finanzas de Cardón, a través de mi supervisor inmediato Ing. Omar Zavála. Según sus propias palabras el costo de la mano de obra y equipos necesarios sería la colaboración de varios contratistas de la zona y algunos materiales usados previamente podrían provenir del patio de salvamento.

Siguiendo estas premisas presenté un esbozo de lo que podría hacerse: Limpieza de basura y escombros, implementación de riego por goteo para las áreas verdes y remoción de árboles enfermos, construcción de caminerías en todo el perímetro, iluminación y dotación de bancos de intemperie especiales para parques. Esta fue la primera conceptualización. Posteriormente, se pensó en agregar un pequeño espejo de agua con una pequeña cascada ornamental, para embellecer y darle un ambiente de frescura al lugar.

De acuerdo a lo previsto se hicieron varias reuniones con algunos contratistas, entre los que recuerdo a Fermaca, Acofesa, Rasacaven, Oficina Técnica Fuguett, Herrería Revilla y otros tantos, los cuales de acuerdo a su alcance comenzaron a ejecutar algunas de las partidas necesarias bajo el concepto de donación. A medida que avanzábamos iban surgiendo nuevas ideas que tendrían que adaptarse siempre al hecho de que no teníamos un presupuesto financiero asignado y todo lo que obteníamos era a través de algunas partidas de mantenimiento.

Posteriormente, Maraven le asignó al Ing. Gustavo Gutiérrez, Gerente de Seguridad Industrial, una partida de conservación ambiental para ser invertida en esta nueva instalación de acuerdo a las normas administrativas y técnicas existentes para estas obras.

Al mismo tiempo que se procedía a la construcción de caminerías, cercado e iluminación, empezó a surgir la idea de hacer un pequeño espejo de agua, con algunas aves y peces para darle un poco de atractivo y constituir un verdadero parque ambiental para todas las edades.

Tratando de darle el mejor uso posible y justificable a lo que ya se perfilaba como un centro educativo, se incorporó en el proyecto a la Lic. Marisabel de Santana, la cual en ese momento trabajaba en un proyecto de conservación de la fauna silvestre de Paraguaná conjuntamente con la División de Guardería Ambiental de la Guardia Nacional, en las comunidades de Santa Ana, Moruy, Pueblo Nuevo, El Vínculo y Buenavista.

Bajo esta nueva perspectiva se comenzó a construir un pequeño zoológico de fauna silvestre nativa para dedicarlo a la Educación Ambiental y la reproducción de especies silvestres en peligro de extinción, complementando así su presencia en la comunidad y dándole una categoría de institución nacionalista y proteccionista de nuestros recursos naturales.

Seguidamente, la mencionada docente comenzó a trabajar en los detalles, conjuntamente con otros zoológicos del país y la asesoría de destacados veterinarios y biólogos como el Dr. Pedro Trebau Presidente de la Asociación Venezolana de Parques Zoológicos y Acuarios, Dr. Alexis Arends de la UNEFM, Zoólogo Salvador Boher Director del Zoológico de Caricuao, Veterinario Bartolomé Marín y otros destacados profesionales, adaptando el diseño de acuerdo a nuestras posibilidades y alcance.

El aspecto de la alimentación de los animales se resolvería parcialmente con algunos vegetales y legumbres de la Cooperativa de Consumo Paraguaná, de la cual a la sazón yo era su Presidente. También recibiríamos algunos alimentos del comisariato despreciados por los usuarios por tener envoltorios rotos, etc.

Se constituyó un grupo de 20 guardaparques formado por jóvenes de la comunidad con edades entre 7 y 25 años; su función sería la de guiar a los visitantes y velar por el orden en el zoológico.

A mediados de mayo de 1985 se decidió hacer un concurso entre los alumnos de todas las escuelas locales, para ponerle el nombre que llevaría el parque; según nos informaron privadamente el día 4 de junio, el nombre que había obtenido más votos decidido por los niños fue el de Parque Zoológico “La Cascada”.

El 5 de junio, Día Mundial del Ambiente, se declaró oficialmente inaugurada la instalación con palabras de José Primera en representación del Concejo Municipal del Distrito Carirubana y el Ing. Luis Giusti, Gerente General de la Refinería Cardón, el cual declaró sin ninguna explicación previa, que se había decidido darle como nombre oficial “Parque Zoológico Gustavo Rivera”. A continuación, la instalación fue bendecida por el presbítero Justo Larrañaga, Párroco de la Comunidad Cardón.

El zoológico comenzó sus actividades ese mismo día, con un personal de 1 vigilante, 20 guardaparques y un Director, recayendo esta responsabilidad en la Lic. Marisabel de Santana, la cual ocupó el cargo hasta finales de 1994. Nuestro primer veterinario temporal era el Dr. Carlos Ríos, vecino de la localidad. El inventario faunístico estaba integrado por una pequeña colección de mamíferos, aves y reptiles aportados en su mayoría por otros zoológicos y particulares que los tenían como mascotas. A partir de allí se convirtió en un centro de esparcimiento y distracción para toda la comunidad peninsular y los visitantes nacionales y extranjeros.